Cómo preparar las imágenes para imprimir un folleto

Un buen folleto es aquel que puede llegar al corazón de un posible cliente o un público objetivo y removerle la curiosidad. La pregunta principal al momento de hacer uno, no es ¿debería poner una imagen?, sino ¿qué imagen debería poner? Por allí dicen que “una imagen vale más que mil palabras”

¿Qué debo tomar en cuenta al momento de escoger una imagen?

Las imágenes o fotografías transmiten olores y sensaciones, le agregan un efecto más humano a nuestro mensaje. Para que tu folleto tenga este efecto cautivador, debes tomar en cuenta estos 3 básicos, además, de obviamente corresponder al mensaje que quieres transmitir.

1. Tipo de archivo

Con esto nos referimos al formato de la imagen, es decir, la forma en que los datos se guardan, organizan e interactúan. El formato más común que utilizamos para las fotos e imágenes es el JPG; sin embargo, no es el más adecuado para trabajar con folletos.

Los archivos JPG a medida que se editan y modifican van perdiendo la calidad; para trabajar con folletos, lo ideal es utilizar archivos TIFF o PNG que no pierden calidad a medida que se modifican y la información por píxel se mantiene intacta al momento de imprimir.

2. Resolución de la imagen

Un error muy común al momento de escoger la calidad de la imagen es guiarse por los ppp (píxeles por pulgada) que, si bien es cierto, definen la resolución de la imagen, pero solo a nivel digital, es decir, como lucen en la pantalla. La verdadera guía para escoger una imagen de calidad para imprimir es el ppi (puntos por pulgada) que mide la cantidad de tinta por pulgada, lo mínimo recomendable para lograr una imagen casi palpable son al menos 300 ppi.

3. Tamaño de la imagen

El tamaño natural de la imagen sí importa: entre este más se acerque a la dimensión real del folleto sin la necesidad de ampliarse, mucho mejor será la nitidez y la claridad de la imagen.